Grabación de video conferencia "Estrategias para mantener buenos sólidos en leche"

21 jul. 2020

La empresa Agrifirm desarrolló una videoconferencia donde se plantearon diferentes opciones para lograr mejores sólidos en leche. Éstos, junto con la calidad de la leche, son los que le dan el verdadero valor a la misma, y además pueden ser usados como herramienta de monitoreo de la salud de las vacas.

La charla fue brindada por el consultor argentino Dr. Diego Bertino, quien comenzó poniendo como ejemplo dos tambos, los cuales remitían a la misma industria láctea, tenían un manejo y una alimentación similar, con una producción de 28 litros, realizando ambos encierros en corrales abiertos. El tambo 1 tenía 3,9% de grasa y 3,45% de proteína, mientras que el 2 tenía 3,34% de grasa y 3,17% de proteína. Al hacer la corrección por grasa butirosa al 3,5%, en realidad el tambo 1 lograba 29,8 litros de leche mientras el tambo 2 quedaba con 27,3 litros.

Calculados en dinero, la diferencia en el precio por litro implicaba un 6,1 % más en el caso del tambo que produce más sólidos. Eso significa que mientras uno cobraría en Argentina, 27,3 centavos de dólar, el otro lo haría 26 centavos de dólar. Utilizando el simulador que tiene Conaprole, en Uruguay pasar de un tambo que produce 3,5 de grasa y 3,2 de proteína a uno que produce 3,8 de grasa y 3,35 de proteína, implicaría mejorar el precio un 6,6%.

Todo lo que come la vaca pasa por el rumen donde la fibra tiene un efecto más que importante. En el rumen se producen los ácidos grasos volátiles, los cuales la vaca usa para producir grasa que llega a la ubre. Los ácidos grasos volátiles también pueden ser adquiridos en la dieta.

En el caso de la proteína, ésta se sintetiza en la ubre a partir de los aminoácidos y aquí la ubre necesita de energía para sintetizarla (glucosa). Por lo tanto, debe haber un balance adecuado en la dieta.

Por otro lado hay aspectos no nutricionales que afectan los porcentajes de grasa y proteína como la genética, la estación del año, el momento de la lactancia, la edad promedio del rodeo, etc.

Bertino sostuvo que en su pico de producción las vacas pueden tener valores bajos de grasa, mientras que al inicio y al final de la lactancia usualmente suben los sólidos. En la estación de parto, que es fundamentalmente en otoño, se puede ver cómo la grasa se despega de la proteína, con una cantidad importante de grasa en vacas recién paridas.

Por otro lado, el calor del verano provoca que la grasa baje. Esto se debe a que normalmente en esa época del año disminuye el consumo de alimentos, las vacas jadean más, hay perdida de saliva y se da una baja del bicarbonato provocando acidosis ruminales.

En cuanto a los aspectos nutricionales que afectan la grasa y la proteína de la leche, el especialista explicó que en la primavera se dan cambios en el funcionamiento del rumen, hay factores de manejo que se alteran, al tiempo que cambia la relación forraje/concentrado que comen las vacas.

Por otro lado, Bertino explicó que la depresión grasa en la leche es un síndrome multifactorial que depende de la fibra, del pH del rumen, de la fermentabilidad de los carbohidratos y del porcentaje de ácidos grasos insaturados en la dieta.

La acidosis ruminal se define cuando el pH del rumen se sitúa por debajo de 6,25 por un tiempo prolongado, las bacterias del rumen cambian, y varía la producción de ácidos grasos. Además se da una menor digestibilidad, sobre todo de la fibra. “Las acidosis la podemos detectar en el tipo de heces que el animal está evacuando.

Los granos como fuente de almidón, empezando por el maíz, luego la avena, la cebada y el trigo, se van haciendo más peligrosos para que se instale una acidosis y comience a disminuir la grasa de la leche. Por lo tanto, los cereales de invierno, húmedos o molidos muy finos, aumentan el riesgo de tener una acidosis.

Otros alimentos que vienen en la dieta son los ácidos grasos poliinsaturados. Estos serían los aceites que ingiere la vaca. Los forrajes, cuando son tiernos, tienen valores de grasa (ácidos grasos poliinsaturados) relativamente altos que tienen tendencia a bajar la grasa de la leche.

Sucede que estos ácidos grasos poliinsaturados por biohidrogenación, se convierten en los llamados CLA, que cuando llegan a cierta cantidad y si se dan ciertas condiciones, alcanzan a la glándula mamaria y baja la producción de grasa. “Con un pH bajo aumentan los riesgos”, explicó.

“Estos ácidos poliinsaturados se encuentran en el pasto y están en mayor cantidad en los estratos superiores de las pasturas jóvenes y tiernas. Por eso, cuando salimos a pastorear raigrases o verdeos de invierno, se da la baja en la grasa de la leche”. Bertino agregó que “no es sorprendente que, en primavera, la leche se presente con una inversión de grasa y proteína, y más aun cuando hay una alta suplementación en base a grano de maíz”.

Además de trabajar con la fibra para mantener un pH estable, se puede cambiar la suplementación hacia algún subproducto, trabajar con bicarbonato o con algún aditivo.

En pastoreo, es importante tratar de no entrar con bajas cargas, achicar un poco las franjas para forzar a la vaca a comer los tallos y alargar las rotaciones. Si bien esto puede bajar la perfomance individual, se lograrían animales más estables.

También sostuvo que se pueden usar algunos subproductos como la cascarilla de soja, la cual es ideal en estos casos porque tiene mucha fibra de buena calidad, el afrechillo de trigo que sirve para diluir el almidón, la semilla de algodón que tiene que buena fibra lo que estimula la rumia, la hez de malta que diluye el almidón además de las burlandas, aunque éstas últimas pueden tener grasas altas.

Como soluciones, el especialista argentino señaló que es necesario manejar la fibra efectiva (tamaño de partícula), mejorar el manejo de los granos, es decir la cantidad y la velocidad de digestión y utilizar buffers que ayuden a mantener el pH del rumen cercano al óptimo.

A su vez, también recomendó reemplazar algún producto alto en grasa por otro subproducto, tener en cuenta el procesado de los forrajes, crakear los silos bien finos, intentar que no haya selección en el comedero y que las vacas no vayan con hambre.

La depresión de grasa en leche, en un contexto de dieta equilibrada en forrajes y concentrados, puede hacernos sospechar de un exceso de aceites insaturados en la comida. Es importante recordar que la presencia de aceite en la dieta (pastoreos de forrajes muy tiernos, expeller de alto contenido en aceite, poroto de soja, semilla de algodón, burlanda de maíz, etc.) no determinan de manera absoluta la baja de la grasa.

Finalmente el especialista sostuvo que el problema de los sólidos en la leche es frecuente, “usualmente compatible con producciones de leche de normales a buenas”. Agregó que hay diferentes causas como el clima o la dieta para que este problema ocurra, por lo que la solución requiere de diferentes enfoques.

Dr Heber Pose -Departemanto Técnico Agrifirm